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Nuestra lucha contra el cambio – y cómo superarla

Transformation of Lime Butterfly ( papilio demoleus )Todos en un momento dado hemos tenido que considerar un cambio importante y toda la dificultad, riesgo, incluso miedo, que nos provoca. Y la verdadera razón de que sea tan difícil es precisamente porque el cambio representa trabajo, incertidumbre y un cierto – o quizá incluso mucho – nivel de malestar.

 

Un gran hombre para que trabajaba decía que la única manera de tener éxito, tanto en la vida como en el trabajo, era “aprender a desayunar el cambio”. Lo que quiere decir, fortalecer los músculos de la transición, prepararnos de forma adecuada y pasar por los procesos correctos para ser capaz de cambiar regularmente con la mayor tranquilidad posible y las mejores posibilidades de éxito.

Pero para todos, es más fácil decirlo que hacerlo.

 

Aquí os presento algunos puntos clave sobre el cambio que pueden ayudarte a realizarlo de manera efectiva:

 

1) El cambio es una ecuación de costes.

Lo que esto significa es que en un momento dado, el cambio presenta dos posibilidades: cambiar o permanecer igual. Y la ecuación es sencilla, incluso si las circunstancias son complejas: sólo optamos por el cambio si el costo de hacerlo – tiempo, esfuerzo, riesgo, estrés, etc. – es menor que el costo de permanecer igual. Por lo tanto, aunque desees el cambio y sepas lo que quieres o necesitas, no lo harás si piensas que es más difícil hacerlo que seguir como antes. A veces esto parece terriblemente frio e injusto y en ocasiones, he tenido que decir “supongo que no has sufrido lo suficiente para convencerte de que este cambio realmente vale la pena”. Eso es difícil de oír, pero es la realidad.

 

2) La oportunidad de cambiar no es cosa de una sola vez.

A veces sentimos la presión de hacer un cambio, por la razón que sea. Obviamente, ante circunstancias extremas que realmente te marquen un plazo estricto, hay que afrontarlo. Pero en la mayoría de los casos, nos presionamos a nosotros mismos: tenemos una oportunidad o un miedo y decidimos que debemos ahora mismo hacer la transición. Pero tal vez no es el momento. Si bien la idea aquí no es seguir aplazando un cambio que sabes que quieres y necesitas, también es importante entender que en muchos casos, no sólo hay una oportunidad para hacerlo. Tal vez ahora parece ser el momento preciso, pero si realmente te sientes incapaz de hacerlo en este momento, no quiere decir que hayas perdido futuras posibilidades de realizarlo. Y a veces, tomarse un poco más de tiempo para llegar a estar seguro y prepararse para tomar las medidas adecuadas, puede garantizar un mejor resultado que como habría ocurrido de otro modo.

 

3) Permítete jugar con la idea de un cambio sin tener que comprometerse con él.

Muchos de mis clientes han tenido miedo incluso de jugar con la idea de un cambio que en el fondo saben que quieren. Como si abrirse a esta posibilidad y reconocerla, te obliga a tener que llevarla a cabo. Pero eso simplemente no es verdad. Si hay algo que durante un período de tiempo, te molesta de forma continua, tratando de pasar a primer plano, esta bien y es saludable reconocerlo. Incluso preguntarte a tí mismo: “Bueno si hiciera esto, ¿qué pasaría?” “¿Qué tendría que hacer para que esto ocurra?” “¿Qué es lo peor que puede pasar?” “Y si lo peor ocurriera, ¿cómo voy a afrontarlo? “. Lo que esto te permite hacer es trabajar el sentimiento, la idea, el escenario y llegar a entender mejor lo que hacer este cambio realmente significaría para ti. Hay poder en la reflexión, la información, el descubrimiento y la estrategia. No queremos caer en esto de una manera obsesiva, pero lo curioso es que cuando realmente nos enfrentamos a lo que podría significar este cambio para nosotros y nuestras vidas, podemos llegar a una consideración más realista de lo que supondría. Incluso hablar de ello con personas de confianza puede ayudar en este proceso, siempre y cuando realmente te entiendan y quieran que triunfes en tu forma de éxito.

 

4) Conectar profundamente con lo que significa NO hacer este cambio.

El cambio representa siempre lo desconocido, al menos hasta cierto grado pero si estamos luchando continuamente con una situación, los sentimientos, pensamientos y circunstancias de esa lucha se vuelven familiares. Esto nos puede bloquear y evitar que comprendamos el daño que la situación actual nos hace a nosostros y a los demás.  También puede impedir que conectemos con la mejora – !la felicidad! – que el cambio puede traer. Pregúntate “¿Qué dificultades estoy experimentando en este momento debido a que las cosas no cambian?” “¿Cómo me sentiría y viviría si resolviera esta situación?” “¿Qué otras cosas que deseo no estoy haciendo por culpa de esta situación? “La idea no es culparse u obligarse al cambio, sino conectar realmente con lo que te puede traer si lo consigues: incluso más paz, felicidad o éxito.

 

5) Pon un plazo para tu decisión de cambio.

Si llevas un largo tiempo considerando el cambio, o te está haciendo daño de manera significativa a tí y a tu entorno, incluso si no hay un plazo inminente, puedes optar por poner uno. Una vez más, no se trata de presionarte antes de estar listo. Pero si no puedes poner una fecha límite para tomar la decisión, al menos pon una para reflexionar profundamente sobre porqué todavía no seguirás adelante con la idea. Lo que esto hace es ayudarnos a ser conscientes del hecho de que la vida y el tiempo no es ilimitado. Se crea un honesto reconocimiento de que esta necesidad de cambio sigue estando presente e incluso provocando algún tipo de sufrimiento o daño. Y te permite reflexionar sobre cual podría ser la forma apropiada de avanzar. Una vez más, está bien si no estás listo, pero tener el valor de afrontarlo y seguir algunos de los pasos mencionados, significa que puedes recuperar cierta sensación de poder y paz al tomar las riendas de tu vida, incluso aunque no estás haciendo el cambio que quieres. Y te vas a sorprender. Años como Coach me han enseñado que cuando la gente pone su propia fecha límite, casi siempre siguen adelante con ella.

 

6) Ten fe en ti mismo y conecta con esa fe.

A menudo lo que nos bloquea en esos momentos es la pregunta de si somos realmente capaces de hacer esta transición y hacer frente a las consecuencias. Y eso es algo importante a considerar. Sin embargo, la vida tiene cosas curiosas. No importa cómo te sientes en este preciso momento, es probable que te sientas de forma diferente en el futuro. Incluso aunque no lo desees. Piensa que las cosas nunca son únicamente de la forma en que tu te las imaginas. Que eres más fuerte de lo que crees y que hay circunstancias y recursos más allá de tu conocimiento y control que te ayudarán, si decides buscarlos. Que la capacidad de triunfar, independientemente de las difíciles circunstancias externas, es en realidad una opción para trabajar en tí mismo, recorrer los pasos necesarios para encontrar ayuda y aprender y seguir trabajando para lograr lo que se quiere. Que no importa cuánto miedo y preocupación tengas acerca de este cambio, porque puede no ser tan difícil como piensas. Y una vez que estás en él, encontrarás respuestas.

 

¿A qué cambio te estás enfrentando ? ¿Qué es lo que te preocupa?

¿Qué fué lo que te ayudó a iniciar y gestionar un cambio?

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